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Demostrando la manera de tu escape
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¿Qué otra cosa puede corregir las ilusiones sino la verdad? ¿Y qué son los errores sino ilusiones que aún no se han reconocido como tales? Allí donde la verdad ha hecho acto de presencia los errores desaparecen. Simplemente se desvanecen sin dejar ni rastro por el que se pudiesen recordar. Desaparecen porque, sin la creencia que los sustenta, no tienen vida. De este modo se disuelven en la nada de donde provinieron. Del polvo vienen y al polvo volverán, pues lo único que queda es la verdad.
Sufres de una sola enfermedad todo-abarcadora. Sufres de un caso grave de “MUNDANIDAD”. Tienes que admitir que sufres de esa enfermedad porque en realidad es tu estado mental entero. Toda consciencia en la tierra es un reajuste continuo a la terminación ineludible.
¡Finalmente, tu opción sólo se encuentra en elegir entre las diferentes formas de enfermedad y muerte! Cuán dolorosamente fútil. A medida que la absoluta demencia de esta situación se vuelva cada vez más obvia, es posible que contraigas un caso de “DIVINIDAD”. Generalmente la tratas con remedios caseros de “realidad falsa”. La consciencia del mundo se debe proteger de alguien que ha contraído un caso grave de “DIVINIDAD” incluso con el tratamiento drástico del remedio de la crucifixión.