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Demostrando la manera de tu escape
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No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.
(187) Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.
La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón, donde Él mora. No necesito más que dirigirme a Él y todo pesar desaparece conforme acepto Su infinito Amor por mí.
No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.
Presentemos esto de la manera más simple posible.
La diferencia exacta entre un concepto limitado del ser (el hombre) y una mente íntegra (Maestro) es que una mente íntegra no tiene necesidad de establecer un concepto de sí misma.
No es obvio acaso, que todo el problema está en tu necesidad de hacer la pregunta: “¿Qué soy?” e intentar encontrar una respuesta.