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Demostrando la manera de tu escape
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No existen diferentes clases de vida, pues la vida es como la verdad. No admite grados. Es la única condición que todo lo que Dios creó comparte. Y al igual que todos Sus Pensamientos, no tiene opuesto. La muerte no existe porque lo que Dios creó comparte Su Vida. La muerte no existe porque Dios no tiene opuesto. La muerte no existe porque el Padre y el Hijo son uno.
En este mundo parece haber un estado que es lo opuesto a la vida. Tú lo llamas muerte. Sin embargo, hemos aprendido que la idea de la muerte adopta muchas formas. Es la idea subyacente a todos los sentimientos que no son de suprema felicidad. Es la alarma a la que respondes cuando reaccionas de cualquier forma que no sea con perfecta alegría. Todo pesar, sensación de pérdida, ansiedad, sufrimiento y dolor, e incluso el más leve suspiro de cansancio, cualquier ligera incomodidad o fruncimiento de ceño, dan testimonio de la muerte. Por lo tanto, niegan que vives.
Todos los Maestros de Maestros enseñan, a final de cuentas e inevitablemente, la realidad subjetiva.
En este sentido el mundo objetivo tiene que considerar las enseñanzas intransigentes de una supra-conciencia como una amenaza directa a su mera existencia. Y, por lo tanto, lo es. ¡Qué situación! Como maestro de la Verdad eres una amenaza para el mundo. A medida que los alcances de tus enseñanzas se vuelvan más elevados y exijan cada vez más subjetividad, te convertirás en algo cada vez más peligroso.