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#resurrección #pascua #milagros #verdad

Cubierto de espinas y resucitado en lirios

Has resucitado. Verdaderamente has resucitado.

Vamos a mirar, en tan solo un momento, la increíble idea de la realidad de la resurrección, según llegas a tu verdad, según la vives por primera vez como tu realidad en tu madurez, en la que llegas a una nueva apreciación de la conciencia.

Si te pararas realmente a pensar acerca de esto, qué significado pudiera tener la resurrección o aparente resurrección del carpintero que superó la muerte hace unos 2000 años en Nazaret, y qué tiene esto que ver contigo. Porque en realidad, si al final de cuentas no tiene nada que ver contigo, no tiene nada que ver con ninguna otra cosa.

No hay nada que haya ocurrido en lo que llamamos esfera de la conciencia de espacio/tiempo que no estuviera relacionado directamente contigo y la forma como eres y como piensas acerca de ti mismo ahora. Y, de hecho, esto no tiene nada que ver con ninguna cosa, sino que se relaciona directamente con tu estado de conciencia en su intento de identificar un significado acerca del yo en el que te encuentras en este momento. El verdadero valor de todo lo que pudo haber ocurrido, en términos históricos, en lo que se define como historia, o causa y efecto, o relaciones fracturadas, finalmente tan solo tiene que ver contigo, ahora, en este momento, y con la manera como lo identificas en tu sistema individual de identidad.


Según me siento aquí contigo, tengo un perfecto recuerdo de lo que ocurre en el proceso de muerte, o de lo que sucede cuando mueres. Podría darte detalles explícitos del bardo, lo que se siente cuando ocurre la muerte y el proceso de despertar. La increíble repentina realización de no haber posibilidad de dar marcha atrás cuando entras en el portal. La determinación súbita de observarlo todo y mantener una identificación con ello, en un abandono total del proceso. La paz que sobrepasa todo entendimiento, ya han desaparecido todas las ordalías y llegas a la verdad del reconocimiento de que sigues estando aquí, sigues estando vivo. La gloria de la luz que contemplas y de la verdad que reconoces acerca de ti.


Jesús, en Un Curso de Milagros, dice, y no lo voy a parafrasear: te di una demostración gráfica de la idea de que no hay muerte. Y el desbordamiento de energía en ese momento, el espacio/tiempo, el cual fue tan solo hace unos días, verdaderamente, en realidad, ha estado contigo desde ese momento. Vino en la formulación del Pentecostés y ahora es parte de tu memoria genética. Es imposible, tal como te encuentras aquí ahora, que no recuerdes un evento ocurrido hace dos mil años, porque tú estás constituido solamente de memorias. Eso es lo que literalmente eres. Tus antepasados te recuerdan y te concibieron, y te hicieron a su propia semejanza en limitación y así ha continuado siendo, desde el momento de la ruptura. Tú eres el sueño de Adam. Tú eres tu propio sueño. Los efectos que parecen estar fuera de ti, han sido fabricados por ti.

“¿Me estás diciendo entonces que Jesús el hombre fabricó –¿me oyes?- dentro de su marco limitado de conciencia la crucifixión y la resurrección?” Claro que sí. Por supuesto. ¿Te parece un poco duro esto? Él dice en Un Curso de Milagros, “Yo no era real, la forma como fui identificado y como me identifiqué no era real.” Increíble, ¿no?


¿Entonces qué es lo que celebramos en la Pascua de resurrección? Celebramos la superación de la muerte, o el reconocimiento de la especie identificada en un hombre en el planeta tierra pero que de hecho era un dios. “¿Ustedes no saben que son dioses? Harán cosas mayores de las que yo he hecho.” ¿Qué estás esperando? La determinación de la identificación en limitación para aferrarse a uno mismo y literalmente construir el asesinato, la codicia, el odio y la rabia no tienen absolutamente nada que ver contigo, hermano. Tienes una asignación única aquí, y consiste en llegar a tu propia expiación individual, y no a otra cosa. Esa es tu única función como conciencia. Y estás llegando a saber que es así.


¿Será que fuiste tú el que murió en la cruz, el que de hecho estuvo en la tumba por tres días y luego resucitó? Por supuesto. ¿Quieres que haga una analogía de lo que ocurre a nivel glandular durante ese proceso en tu cuerpo, para que puedas ir a ese momento en vez de continuar identificado con una referencia histórica de él? ¿Cuál es la diferencia? Si tú de todos modos eres todo memoria.

Éste es el momento en que lo haces. Éste es el momento en el que recuerdas, en el que escuchas la melodía ancestral. Éste es el momento en el que la increíble dicha por el reconocimiento de tu eternidad cruza tu mente. Y en dicho momento dejas de prestarle atención a lo que ocurre en la tierra. Simplemente lo desechas; ves su irrealidad.

Se trata de una ocasión transcendental aplaudida en el cielo, según cada uno de ustedes arriba de manera individual a dicha verdad. Estamos esperando tu regreso a casa. Todos han llegado. Tú te has retrasado. Todas las cosas que has construido fuera de ti en tus proyecciones para mantener esa falsa identidad, Lucifer, ninguna es real. Solamente existe un Hijo de Dios y se trata de ti, hijo prodigo. ¿Qué estas esperando? ¿Estás esperando por algo, algo fuera de ti almacenado en tu memoria, que de alguna manera te muestre el camino? Ellos pueden, sí, pueden. Son meramente pensamientos, tus pensamientos limitados en la conciencia. Has creado, de hecho, pero has creado falsamente porque no eres leal a ti mismo.


Es un hecho que Él ha resucitado. Ha resucitado. Y Él dice en Un Curso de Milagros, que la tierra literalmente no existe. Fue reparada en el momento en que ocurrió la ruptura. Y tú, de hecho, en realidad, nunca dejaste tu hogar. Con razón sientes esas corazonadas de no pertenecer a este lugar y de no estar aquí. ¡Es que no estás! Es bueno saberlo. Es un hecho que Él resucitó. Tú de hecho has resucitado. Si estás teniendo una respuesta, independientemente de dónde te encuentres en tu camino, ya sea en Belén, en el templo, enseñando, o en Getsemaní. Quédate ahí. Está bien. Es un hecho que has resucitado, hermano.

“Dios mío, por qué me has desamparado.” Literalmente, así es que vives en todo momento.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” “Se ha consumado” BRUM… y se fue.

Estoy interrumpiendo tu sueño. Te está empezando a ser difícil localizarme. A nivel de conciencia, estás comenzando a extenderte desde tu identidad al reconocer la luz. ¡GUAU! Qué idea más extraña el concluir que nunca más te podrás localizar. ¿Puedes sentir esto? No tengo absolutamente ninguna idea de dónde me encuentro porque no estoy en ningún lugar. Te puede parecer, ahora tal como me proyectas, que en cierta manera me encuentro sentado aquí en un lugar en el espacio/tiempo y que ustedes van a retener su identidad. Yo no. Yo no estoy aquí. Hum… ¿para qué estaría aquí? Tú tampoco lo estás. [Risas] La verdad más elevada –Jesús habla acerca de esto en el Curso también –la verdad más elevada que te puedo ofrecer es que cuando llegas a un concepto o idea de lo que verdaderamente eres, obviamente te percatas de que no puedes localizarte en ningún lugar. ¿Sabes de qué te estoy hablando? Yo soy tú mismo. La conciencia, el estado, el darma, el universo –todo es conciencia- y tiene una manifestación de conciencia o Hijo, que para establecer causalidad establece su propia causa, y eso es lo que tú eres, en tu conciencia. No hay nada más que eso.


Has resucitado. Es un hecho que has resucitado. Mantén el buen ánimo. Ofrécele a tu hermano lirios en vez de espinas. Según compartes ese regalo de gratitud y amor con él, él te ofrecerá a cambio lo que es verdad en ti. En ese acto de perdón llegas a ser pleno.

Una pequeña idea de amor total lograda ha transformado el mundo eternamente y lo sigue haciendo. Ese es el poder de tus pensamientos, Hijo de Dios. No puedes utilizar tu poder en limitación, sino extendiéndote en la verdad porque literalmente se trata de tu capacidad creadora. Y tu mal uso de éste y tu incapacidad de extender desde él son la causa del dolor y la muerte. Es verdad. Mueres debido a tus propios intentos de aferrarte a la limitación, de dominar y mantenerte separado de la verdad.

La creación y el amor dependen del fluir. El Mar de Galilea crece, tiene lugares en los que desemboca. El Mar Muerto está muerto; todo lo que entra en él no sale. Todos los seres humanos en la tierra tienen una constitución de Mar Muerto. No tienen desagües. No tienen procesos de comunicación. Se comunican solamente consigo mismos y no tienen absolutamente ninguna realidad. Porque el amor es comunicación. El amor es reconocerte en amor y en pureza.

De manera que has estado pescando en el lado equivocado del bote, ¿no es así? Ja, ja, ésta es una analogía interesante. Sí, sí. Algunos de ustedes tuvieron experiencias elevadas de reconocimiento y decidieron regresar a Galilea a pescar de todos modos. No hablamos mucho acerca de eso. ¿Pedro?

Lleguen a su verdad. Todo está en ustedes y es hermoso. ¿Caminaron esas siete millas? ¿Superaron su domingo de ramos? Han nacido en regiones bajas, están llegando a su verdad. Ya has pasado por tu centro del corazón y la compasión, y rápidamente te has dirigido a tu habilidad profetizadora. El que Lázaro volviera a caminar se trata del amor del hombre por el hombre, no un amor de Dios. Trajiste tu propia crucifixión, tenías al Gólgota en tu mente y tu iluminación en tu corona. Según llegas a la gloria de tu realidad. Increíble, ¿no?

Feliz Pascua de resurrección.


Fragmentos de
Cubierto de espinas y resucitado en lirios
De la serie: El retorno del hereje