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Un problema, una solución

El feliz deshacimiento de tu identidad conceptual

Bienvenido a otra lección de Un Curso en Milagros. Es bueno volverte a ver como parte de este paquete de memorias en la idea de que pudiéramos haber estado separados de Dios. Se trata de la idea de que finalmente hubiera en el tiempo una forma sistemática que te lleve a cambiar lo que pensaste que eras dentro de la identidad que te has adjudicado, la idea de que realmente fueras un ser humano; no lo eres. La idea de tener que ocupar un cuerpo, tener que respirar oxígeno, carbono y nitrógeno, y todas las demás asociaciones moleculares de identidad que manifiestan tu idea de lo que eres, y que no son verdad. Nunca fueron verdad y nunca lo serán.

Éste es un Curso de Milagros y proviene de mi salvador y el salvador de este mundo, Jesucristo, quien se encuentra firmemente arraigado en tu mente, y te ofrece la luz de su mente, si tú la aceptas. Y se basa completamente en la expresión de la herencia de tu testimonio de identidad dentro del principio de la búsqueda de un salvador. Y me encuentro aquí en tu propio marco de tiempo, independientemente de lo que creas que eres en estos breves 40.000 años en los que te expresas, para mostrarte la total e inevitable capacidad que tienes en un proceso evolutivo de tener una experiencia que eliminará tu necesidad de permanecer en ese armazón de la nada. Porque te aseguro, que hasta que no empieces a ver la luz a tu alrededor, no vas a poder ver que se te han confiado los dones de Dios, los cuales representan la vida eterna.

Ahora de alguna manera pude llegar a la lección 166, la cual va a decir que a cada uno de ustedes en el mundo se le han conferido los dones de Dios con amor e integridad perfecta, ¡y esto te incluye a ti! Este Curso de Milagros está entrenando tu mente, quizás con éxito, a realizar la alborada de tu reconocimiento total a pesar de tú estar caminando por el mundo, quizás leyendo esto en tu hora de almuerzo, quizá mirándolo a las 2:00 de la mañana o juntos en un grupo entre ustedes empezando a reconocerse de manera individual. Vas caminando por el mundo y de repente te giras, y al mirar lo que creías era un completo extraño te das cuenta que lo conoces. ¡Por supuesto que lo conoces! Conoces a todos en el mundo en un sentido literal. Es imposible que cualquier manifestación contenida en esta ilusión de forma corporal no forme parte de tu mente.

Es sorprendente, me adelanté bastante, ¿no? ¿Te puedo pedir, negación conceptual de la vida eterna, que mires dentro de ti y que veas lo que está a tu disposición? Esto va a causar la pérdida de todo lo que has amado, ¿no? Momentáneamente vas a perder esa necesidad de tener cáncer de próstata. ¡Oh, qué amenaza! Te estoy amenazando con no poder enfermarte, no poder envejecer, no poder morir. ¡Cuán amenazante!

"¡Oh, eso es ridículo! ¿Por qué querría escuchar a este tipo? ¿Qué me va a decir? ¿Va a decirme que la vida es eterna? ¿Me va a decir que no soy de aquí? ¿Me va a decir que todo lo que he mirado desde esta idea conceptual no es verdad? ¿Va a recordarme, tal como mi salvador lo hizo, que mi padre ha sido un mentiroso desde el principio y que todo lo que me ha contado acerca de un Dios que practica la venganza no es verdad? ¿Lo voy a ver en mi mente ahora como mi salvador o como algo que se ha manifestado en este mundo como consecuencia del amor que compartimos, informándome que todos realmente vinimos del cielo y que estamos regresando juntos y que en la medida en que permanezcamos aquí y nos aferremos a este lugar no nos podremos escapar?”.

¿Te das cuenta de la emoción que has provocado en mí al pensar que tú estés empezando a escuchar esto? Estamos recibiendo miles de declaraciones, millones ahora, y se tratan de reconocimientos individuales de lo que previamente era inhibiciones auto impuestas. ¿Puedes ver eso conmigo? La lección 166 dice que en ti, en esta lúgubre idea de un sueño de muerte, llevas tu propia cristiandad. Pero mientras te condenes a ti mismo con tu propia censura, en tu propia negación, en el ataque contra tu enemigo y tu hermano en la mente, no vas a poder darte cuenta de la completa solución.


Lo que quiero que compartas conmigo ahora, si estás dispuesto, en mi mente, en la demostración de la confianza que siento por ti en este momento y lugar, es que la respuesta se encuentra únicamente en ti. Has escuchado esto de manera conceptual desde que tuviste una idea sobre Dios. Lo has escuchado conceptualmente desde que pediste ayuda a aquel que te dijeron era tu creador. Hemos mirado juntos la idea de que al pedir ayuda hubiera una solución a tu problema. Lo único que necesitabas de mí era la certeza de que cualquier problema o pregunta que pudieras tener en tu mente, podría ser contestada simplemente con la idea de que tienes un solo problema y que tú mismo eres el problema. En eso radica tu necesidad de buscar ayuda y de no reconocerla dentro de las ideas que tienes acerca de ti en los múltiples problemas que crees que existen en tu identidad conceptual.

Tienes un problema, y es el sentirte separado de todo lo que existe. Tienes una solución: deshaz el problema en tu mente. Deja de intentar encontrar en tu yo conceptual, una solución que no se encuentra ahí. En ningún lado en tu constante organización de la idea de separación se encuentra la solución.

Eso es lo que nos da dicha en esta lección. Porque esta lección, y vamos a leer algo de ella ahora, va a decirte que todos los seres humanos están caminando por ahí, literalmente, con el reino de Dios dentro de sí. Y se expresan en la forma de caos el cual se disuelve como polvo. ¿Qué dice Jesús en el Nuevo Testamento? "Destruid este templo y en tres días lo levantaré". Y desde el momento en que lo dijo empezaron a perseguirlo, ¿no fue así? Estaban muy decididos, como tú también lo estás, a no permitirme demostrarte mi certeza de tú no estar hecho de carne y hueso, mi certeza de que todas las cosas que articulas en tu mente representan solamente la presencia de definiciones de cosas que pasaron hace mucho tiempo, un largo trecho para llegar a las ruinas de algo que ya no existe. Ahora, lo que tenías que aprender de mí es que puedes utilizar todas las ruinas que quieras para construir cosas allá afuera y que vas a obtener ruinas como resultado hasta que reconozcas que el reino está dentro de ti. Esto es lo que va a decir la lección 166. Mirémosla juntos:

Lección 166: Se me han confiado los dones de Dios.

Se te ha dado todo. La confianza que Dios tiene en ti es infinita. Él conoce a Su Hijo. Él da sin hacer excepciones y sin reservarse nada que pudiera contribuir a tu felicidad. Sin embargo, a menos que tu voluntad sea una con la Suya, no podrás recibir Sus dones. Mas ¿qué podría hacerte pensar que hay otra voluntad aparte de la Suya?

He aquí la paradoja que sirve de fundamento a la fabricación de este mundo. Este mundo no es la Voluntad de Dios, por lo tanto, no es real. No obstante, aquellos que creen que lo es no pueden sino creer que hay otra voluntad, la cual produce efectos opuestos a los que Él dispone. Esto es claramente imposible; mas la mente de aquel que contempla el mundo y lo juzga como real, sólido, digno de confianza y verdadero cree en dos creadores; o mejor dicho en uno: él mismo. Mas nunca en un solo Dios.

Todo aquel que alberga creencias tan extrañas como éstas no puede aceptar los dones de Dios pues se ve obligado a creer que aceptarlos, por muy evidentes que se vuelvan, por muy grande que sea la urgencia con la que se le exhorta a reclamarlos como propios, es verse presionado a traicionarse a sí mismo. Por lo tanto, tiene que negar la existencia de dichos dones, contradecir la verdad y sufrir para preservar el mundo que él mismo construyó.

¿Están escuchando esto, humanos?

He aquí el único hogar que cree conocer. He aquí la única seguridad que cree poder encontrar. Sin ese mundo que él mismo construyó se siente como un paria, sin hogar y preso del miedo. No se da cuenta de que en ese mundo es donde en verdad es presa del miedo y donde no tiene un hogar; donde es un paria que en su vagar se ha alejado tanto de su hogar, y por tanto tiempo, que no se da cuenta de que se ha olvidado de dónde vino, adónde va, e incluso de quién es en realidad.

No obstante, los dones de Dios lo acompañan en su solitario e insensato vagar, aunque él no se dé cuenta, No puede perderlos. Pero no ve lo que se le ha dado. Continúa errante, consciente de la futilidad que le rodea por todas partes, viendo como lo poco que tiene no hace sino menguar, conforme él sigue adelante sin ir a ninguna parte. Pero aún así, continúa deambulando en la miseria y en la pobreza, solo, aunque Dios está con él, y en posesión de un tesoro tan grande que, ante su magnitud, todo lo que el mundo ofrece no tiene ningún valor.


¡Qué idea tan interesante! Chicos, es genial leer eso. ¿Están conscientes, ustedes, identidades perceptuales ahí donde se encuentran, de lo que se les ofrece aquí? Ésta es una declaración sobre ti. Y a mí no me preocupa qué tú pienses sobre lo que dice. Es realmente una declaración que niega el drama de soledad y muerte en lo que eres verdaderamente. ¿Quieres compartir eso conmigo? Esta es la razón por la que a veces recurrimos a parábolas. No hay duda de que crees tener una existencia conceptual que vaga por el mundo, buscando algo en que ocuparse que justifique la necesidad que tienes de conservar la manera patética como te miras a ti mismo.

La razón por la que rechazas este mensaje es simplemente que no te gusta la definición de ti que te estoy dando. Entiendo que sigas encontrando alivio en tu viaje solitario, ¿no es así? Encuentras momentos de felicidad junto a los cuerpos que te rodean, y compartes con ellos la certeza de tu existencia en lo que debes definir como felicidad, ya que en tu desamparada idea de un sueño de muerte, encuentras felicidad en el dolor, en la soledad, y crees que esto es lo que tu vida es. Te has olvidado de que te has identificado erróneamente en un momento de espacio/tiempo que desmintió toda la realidad. Y estás vagando sin rumbo en tu determinación de aferrarte a esa identidad.

¿Te das cuenta cómo te identificas en ese lugar, Sr. Cuerpo, Sra. Nadie? ¿Ves cómo te aferras a ti mismo en tu determinación de ser la contención que es ese cuerpo y encontrar otros cuerpos que compartan tu miserable admisión de estar en esta corta e inútil agonía de forma obscura?

Compartamos por un momento esta alternativa. Practiquemos aunque sea solo por un momento el darnos cuenta, justo ahí, que eres realmente íntegro y perfecto. Bien. ¿Puedes ver eso? Logré que te detuvieras por tan solo un momento y que dieras un paso atrás. Mira, haz estado tan preocupado en tu mente con definiciones que tienes de ti mismo, con la necesidad de justificar esa existencia, que la idea de que pudieras empezar a practicar la indefensión, la idea de que pudieras comenzar a experimentar alternativas que no fueran parte de las contingencias de la identidad que te has adjudicado, es lo que está ocurriendo. ¿Lo puedes ver?

Ésta es la explicación de esta lección. Dice que llevas contigo una carga de perfección. ¿Ves eso? Tu mente está preocupada con una carga de ideas de forma obscura provenientes de la definición conceptual que tienes de ti mismo. Comparas estas ideas en rangos variados de un factor de luz… Vamos a ver si te lo puedo explicar. Algunas de las ideas que tienes acerca de ti tienen más poder que otras. Te encantan algunas de ellas, odias algunas de ellas. Pero recuerda esto, en esta lección, todas ellas son comparaciones de lo que tú no eres. Todas ellas justifican la continuación de la dualidad que crees que tu mente necesita para mantener el equilibrio de la muerte. Porque al continuar eligiendo dentro de tu propia contención, una definición del cuerpo, nunca podrás ver la alternativa que tienes disponible ahora mismo.

El tiempo vendrá y ya llegó, en el que te habrás ido de la tierra. Esto viene de las enseñanzas de Jesús. El tiempo vendrá y ya ocurrió, dice, cuando saliste de aquí. Estoy recordándote dentro de tu propio paquete de memorias, esa forma obscura que sostienes, que tu carga es luz.

Dime: "Mi carga es luz". Sí. ¿Ves cuán ligera sientes tu carga en la mente cuando liberas tu necesidad de definirla como parte de tu forma física? ¿Puedes ver lo alegre y feliz que te hace, y por qué? ¡No hay ninguna razón! Es una liberación de las defensas de tu yo conceptual. Es la expresión de una libertad que estás descubriendo dentro de tu propia identidad. Y eso es lo que dice esta lección. Esta lección dice que has estado llevando contigo esa libertad, pero que has tenido miedo de utilizarla porque representa la pérdida momentánea de la carga que pensaste que tenías que llevar. Tu educación, tu identidad conceptual, a lo que te dedicas, tu necesidad de definirte como un cuerpo, te han cargado con una identidad corporal que asegura la enfermedad y la muerte inevitables en lo que eres conceptualmente. Ninguna de éstas es cierta. No hay mundo. ¿Recuerdas la lección 132 que dice: "Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era"? Eso es lo que estamos practicando ahora, para que puedas ver la verdad que se encuentra dentro de esta mente conceptual.

Fragmentos de:
Se me han confiado los dones de dios - Lección 166 del libro de ejercicios
con el Maestro de maestros de Un Curso de Milagros

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